El cuerpo bajo protesta

Fin de año, inflación, crisis global,
calor, incertidumbre, piquetes, son causas del estrés. ¿Hay
manera de defenderse?
Estoy agotado. No doy más. Estoy fundida. A esta
altura del año frases como éstas se oyen todos los días
en la oficina, la casa, con los amigos. Pero cuando al agotamiento
típico de fin de año se suma la perspectiva de un futuro
incierto por la incertidumbre global los riesgos para la
salud mental y física no son menores.
La Organización Mundial de la Salud advirtió en octubre
último que la crisis mundial podría acarrear un aumento
de casos de estrés, depresión y otros desórdenes mentales.
Por otro lado, Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad
Argentina de Medicina del Estrés, destaca
que, junto al estrés crónico, "la actual situación
de estrés psicosocial, extendido en el planeta como no se
recuerda -según dicen los economistas- por iguales factores
desde la década del 30, condiciona la aparición de enfermedades
cardiovasculares, inmunológicas, digestivas. Ya hay evidencia
en nuestro país de aumento de patología en los centros de
atención primaria". Y agrega: "En la práctica
personal veo mucha gente que está mal, y mayor requisitoria
espontánea de atención".
Aunque aquí la inestabilidad financiera no impactó como
en Estados Unidos y en Europa, desde el conflicto con el
campo, con la inflación y la estatización de las AFJP, entre
otros temas, el 2008 en estas tierras también aportó lo
suyo para aumentar el desconcierto.
Según Roberto Pinto, presidente de la Sociedad Argentina
de Medicina del Trabajo, la incertidumbre genera más estrés
tanto en el empresario que tiene problemas financieros o
de comercialización como en el empleado por temor a perder
el trabajo. Desde su consultorio, donde atiende a pacientes
de más de 80 empresas, Pinto percibe y expresa: "En
los trabajadores se notan más trastornos de digestión (úlcera,
colon irritable, gastroenteritis), insomnio, recrudecimiento
de las enfermedades cardiovasculares, broncopulmonares,
etcétera". Y se lamenta: "La frutilla del postre
la pone el mayor consumo de drogas lícitas e ilícitas, que
hoy alcanza a casi el 17% de los trabajadores. Lo que propicia
el aumento de accidentes, de trastornos en la línea de producción,
del ausentismo".
Abel Fainstein, ex presidente de la Asociación Psicoanalítica
Argentina (APA), explica: "A partir del conflicto con
el campo empezó a oírse de nuevo la preocupación de la gente,
y en las últimas semanas más claramente por cuestiones muy
concretas: el que tiene empleo por temor a perderlo; el
que tiene negocio porque vende menos; el que tiene inversiones
porque tiene la sensación de que puede perder dinero. Y
esto se potencia en función del fin de año, que suele ser
momento de balance y la gente se cuestiona más cosas y está
más sensible". Además de percibir un incremento de
consultas, Fainstein también observa "más casos de
ansiedad y de depresión porque los proyectos se complican,
y eso produce desgano, apatía, tristeza, desilusión".
Un panorama similar, de gran desilusión y desconcierto generalizado,
plantea su colega Andrés Rascovsky, presidente de la APA,
y recuerda que la crisis del 29 se llamó la Gran Depresión
porque afectó a la gente tanto económica como psíquicamente.
"Recordemos además que en 2001 hubo un 40% más de infartos
en los hospitales de Buenos Aires", agrega.
Además, agrega que muchas enfermedades "están provocadas
muy a menudo por conflictos psíquicos, depresiones encubiertas,
heridas sin elaborar, decepciones terribles, o la vivencia
de la traición que uno siente cuando ha confiado en un sistema
económico o en sus líderes y gobernantes y siente la caída
de esta confianza. Todos necesitamos tener un grado de confianza
en el sistema, en el otro y en nuestros ideales, cuando
esto no sucede tenemos una vivencia de traición, de caída
de ideales y de violencia que han ejercido sobre nosotros".
Caldo de cultivo para que se propaguen cuadros de depresión,
enfermedades psicosomáticas, crisis de pánico, y hasta el
fatídico suicidio, acota Rascovsky.
Cuidar y cuidarse
Aunque no hay recetas mágicas, según los consultados, algunas
actitudes y conductas pueden allanar un poco el camino hacia
el bienestar psíquico y físico. Desde el lado de las organizaciones,
los especialistas recomiendan en primer lugar una buena
estrategia de comunicación interna.
"La empresa debe estar más cerca de los empleados,
calmar a la gente. Debe proteger el capital humano, que
es el más importante que tiene. Desde el servicio médico
también debe cuidar al trabajador, tratar de que esté bien
alimentado, que haga de alguna manera una gimnasia de media
hora todos los días para que genere endorfinas y pueda neutralizar
todo lo negativo que está ocurriendo en este momento",
dice Pinto.
"Son momentos en los que hay que cuidarse y cuidar
del otro, y esto vale para cada uno de nosotros, para las
familias, para las empresas y para el Gobierno", expresa
Fainstein.
Desde lo personal, los especialistas aconsejan mantener
una dieta equilibrada, evitar el café, los cigarrillos,
el alcohol; hacer actividad física -una caminata diaria
de media hora, por ejemplo- y darse tiempo para el descanso
reparador, para ratos de placer, de recreación personal,
con la familia, con los amigos. Y no engancharse con lo
negativo. "No hay que rumiar o sobre engancharse
con las problemáticas para no terminar en un círculo vicioso",
sugiere López Rosetti.
Ante el fin de 2008, pero sobre todo ante el año que se
anuncia, Rascovsky propone "reelaborar un proyecto
de vida. En general, el sistema nos lleva a perseguir el
éxito, la riqueza, y a una tremenda competencia, y a menudo
los valores emocionales, afectivos, la posibilidad de vivir
cada día, se descuidan. Recuperar un proyecto sin olvidar
los valores esenciales: la vida afectiva, el grupo familiar,
los vínculos. Y proteger esos verdaderos valores".
Por el bienestar
Promover la salud y la calidad de vida de los empleados
por medio de programas que contemplen desde campañas antiestrés
hasta el cuidado del sobrepeso, de ambientes más amigables
a clases de yoga, es parte de la cultura de muchas organizaciones.
Y un adicional que la gente aprecia.
"El beneficio más valorado por los empleados el año
pasado fue la salud", dice Adrián Elstner, responsable
del Centro de Empleados del Banco Santander Río. El programa
de salud y bienestar que ya lleva sus años "es una
propuesta de valor para el cliente interno en la que tratamos
de contemplar sus necesidades, para que esté contento, y
también para que pueda ser más productivo con su tiempo",
expresa Elstner.
Chequeos voluntarios, videos que promueven hábitos saludables,
ejercicios para hacer en la oficina, foros con especialistas
para hacer consultas sobre riesgos cardiológicos y nutrición,
más masajes shiatzu, por ejemplo, son las estrategias que
apuntan a prevenir las enfermedades de la oficina: sedentarismo,
estrés, sobrepeso.
En el edificio céntrico destinado a la atención de los empleados,
cuentan además con consultorio médico permanente y gimnasio
con profesores durante toda la jornada, sala antiestrés
y clases de yoga. Para el relax: último piso con bar, sillones,
televisores, equipos de música y una terraza con vista al
río.
Una novedad que desarrollan recientemente es el cambio de
enfoque sobre el ausentismo, según explica Elstner: "Decidimos
tomar la ausencia como una oportunidad para estar cerca
del empleado. Y en vez de mandarle el médico a la casa,
tipo control policial, lo llamamos para saber si necesita
asistencia médica, asistencia para algún familiar y tratamos
de facilitársela. Ese tipo de seguimiento genera mucho compromiso
porque la gente se siente acompañada desde la empresa".
Por su lado, desde este año el laboratorio Roche puso en
marcha un plan, destinado a los empleados que trabajan en
Pacheco, que se basa en cinco pilares: salud, nutrición,
deportes, work life balance, integración y esparcimiento.
"Una encuesta que hicimos en 2007 y repetimos en 2008
nos muestra que bajamos en un 30% el número de fumadores,
un 20% los casos de sobrepeso y menos presencia de riesgos
cardiovasculares. Pero también detectamos que persisten
problemas de estrés, y esto está muy vinculado a la realidad
económica del país, la crisis global que se suma, la presión
de trabajo y las fechas de entrega del cierre del año. Con
lo cual, sabemos que vamos por buen camino, pero que tenemos
reforzar algunas actividades relacionadas con el manejo
del estrés", dice Santiago Seri, jefe de Compensaciones,
Beneficios y Presupuesto de Roche.
Para prevenir los riesgos cardiovasculares y de sobrepeso
facilitan la realización chequeos anuales, más allá de los
obligatorios, y de ergometrías para los deportistas. También
organizan talleres de tabaquismo, manejo de estrés, nutrición
y alimentación saludable (en el comedor se puede optar por
un menú bajas calorías). "Y a quienes quieren adelgazar
?agrega Seri- se les facilita a través de la obra social
Luis Pasteur el acceso al tratamiento, siempre de manera
confidencial.
Para la actividad física los empleados tienen para elegir:
gimnasio, clases de yoga, entrenamiento para corredores
y gimnasia aeróbica. "Si bien la encuesta de satisfacción
la haremos a fin de año, hasta ahora el balance es muy favorable.
Prácticamente, todos participamos en alguna actividad de
manera periódica. Y en general se nota una mayor satisfacción
que agradece y propone más actividades", se entusiasmó
Seri.